Centros comerciales, toda la moda a tu alcance

Los centros comerciales tienen un extraño poder sobre mí, siempre que visito una nueva ciudad y localizo uno, siento la necesidad de ir y visitar todas sus tiendas de moda.

La verdad es que no lo entiendo, ya que casi siempre se repiten las mismas marcas en los centros comerciales de una ciudad a otra y de todas ellas ya conozco casi de memoria todas sus colecciones. Sin embargo, allí estoy, con la oculta esperanza de encontrar esa prenda especial que no había aparecido ante mí hasta ahora.

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Fuente: Izak Zenou

Los centros comerciales aparecen por primera vez en España en Barcelona en los años 80 del siglo pasado, pero alcanzan su auge y expansión en el año 2000. La idea de reunir varios comercios en un mismo recinto no es moderna sino que se basa en los antiguos foros romanos y bazares orientales. En la segunda mitad del siglo XIX en distintas ciudades europeas surgen las grandes galerías comerciales, y tiempo después, aparece en EEUU el modelo tal y como lo conocemos actualmente. En 1950, Victor Gruen diseña el “Northgate Center”, el primer centro comercial que ofrece todo el comercio bajo un mismo techo, donde es posible hacer compras independientemente del clima que haga y que te ahorra el problema del aparcamiento. Después de este, vinieron otros muchos, y la moda de los centros comerciales se extendió rápidamente a otros continentes.

Actualmente se trata de espacios a los que puedes acudir en grupo o en familia y en los que consigues satisfacer si no todas, casi todas las necesidades o caprichos de cada uno. Es un sueño hecho realidad para los adictos al shopping, puesto que la posibilidad de volver a casa cargado de bolsas incrementa exponencialmente en un recinto dedicado exclusivamente a este fin. Esta es la razón por la que el pequeño comercio del centro de las ciudades se haya visto amenazado por la proliferación de este tipo de grandes superficies. Yo supongo que como todo, tiene sus ventajas y sus inconvenientes.

Para mí particularmente, que me gusta la moda, es más enriquecedor e interesante patear las calles y descubrir tiendas diferentes, especiales y con personalidad, de esas que nunca formarán parte de un centro comercial y en las que haces descubrimientos de prendas y complementos increíbles. De repente, por ejemplo, me doy cuenta de que estoy frente al escaparate de una marca poco conocida pero de producción cien por cien española y te llevas a casa un artículo nacional de esos de los que, como ya os comenté en el post de “La moda española está de moda“, luego me siento tan orgullosa de tener en mi armario.

Sin embargo, no puedo remediarlo, los centros comerciales me vuelven loca. Satisfacen mi afán de consumir, acceder sin mucho esfuerzo a las tendencias de moda de la temporada. ¿Será algo patológico y que debo tratar o a ti también te encantan los centros comerciales?

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