¿Hablamos de moda?

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Seguro que conoces a alguien que

la vive con pasión, o a alguien que la sigue con cierto interés y curiosidad. Otros que la aman y le dedican su vida por entero, y a algunos otros que no les preocupa lo más mínimo y pasan de ella. Sin embargo,  la moda nos afecta a todos en mayor o menor medida. Es algo que forma parte de nuestro día a día, de nuestra vida cotidiana, queramos o no.

Para aquellos que vivimos, disfrutamos y nos gusta la moda, seguir las tendencias puede convertirse en un arduo trabajo de investigación y paciencia. Primero debemos recabar información, ya sea en revistas, programas de televisión o viendo escaparates para saber exactamente cuales son los “must have” de la temporada.  Más tarde, damos un repaso al armario y tristemente nos damos cuenta de que, como nos temíamos, nada (o casi nada) de lo que en él guardamos está a la altura de lo que se lleva. Y por último, el tercer paso será el de salir de tiendas y comprar, aún sabiendo que muy probablemente el año que viene algunas (si no muchas) de esas prendas habrán pasado de moda. No en vano, la palabra moda viene del latín “modus” (manera), haciendo referencia a la “manera” de llevar o hacer algo en una época o momento determinado. Es algo pasajero, que hoy se lleva pero mañana…¿quién sabe? El escritor americano Mark Twain (1835-1910) decía que “la moda es tan mala que hay que cambiarla a cada rato”. Si es mala o no, sería un tema a debatir, pero lo de cambiarla a cada rato nos lo tomamos al pie de la letra.

 

A aquellos que creen no sentirse arrastrados por esta vorágine de prendas, colores y tejidos, les invitaría a ver la película El Diablo viste de Prada, o si esto resulta una tarea demasiado ardua, simplemente les remitiré a uno de los diálogos que mantienen Meryl Streep y Anne Hathaway. La primera en el papel de una prestigiosa editora de moda y la segunda como becaria “demasiado inteligente” como para interesarse por algo tan banal y frívolo como la moda.

Miranda: ¿Qué es tan gracioso?

Andy: No, no, nada, solo que los cinturones son exactamente iguales para mí. Todavía estoy aprendiendo sobre estas “cosas” y…

Miranda: ¿..Estas “cosas”?

Oh, entiendo, tu crees que esto no tiene nada que ver contigo. Tú…vas a tu armario y seleccionas no sé, ese jersey azul deforme porque intentas decirle al mundo que te tomas demasiado en serio como para preocuparte por lo que te pondrás. Pero lo que no sabes es que ese jersey no es sólo azul, no es turquesa, ni es marino, en realidad es cerúleo. Tampoco eres consciente del hecho de que en 2002, Oscar de la Renta, presentó una colección de vestidos cerúleos, y luego creo que fue, Yves Saint Laurent ¿no..? el que presentó chaquetas militares cerúleas y luego el azúl cerúleo apareció en las colecciones de ocho diseñadores distintos, y después se filtró a los grandes almacenes, y luego fue a parar hasta una deprimente tienda de ropa a precios asequibles, donde tú, sin duda, lo rescataste de alguna cesta de ofertas. No obstante, ese azúl representa millones de dólares, y muchos puestos de trabajo, y resulta cómico, que creas que elegiste algo que te exime de la industria de la moda, cuando, de hecho, llevas un jersey que fue seleccionado para tí, por personas como nosotros, entre un montón de “cosas”.

La moraleja es que todos pretendemos transmitir algo a través de nuestra imagen e inconscientemente, todos nos preocupamos por nuestra forma de vestir.

Relájate. La moda es divertida, una forma de expresión, tanto como lo pueden ser la música o la pintura. Si eres de los que la siguen, no te obsesiones. Si eres de los que no, intenta disfrutarla… Déjate llevar. Inventa tu “manera”.

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