Leggings: cómo ir cómoda y a la moda

Los leggings, esa prenda versátil y cómoda que no debería faltar

Me declaro fan incondicional de los leggings. No era una prenda que me encantara. Aún así, desde que se pusieron de moda tengo alguno y me lo ponía de vez en cuando. Sin embargo, hace dos semanas me he hecho firme defensora de esta especie de malla-pantalón. Ya os confesé mi devoción incondicional por los jeans en el post “Vaqueros, la moda todoterreno”, pero ahora me doy cuenta de que los leggings son también imprescindibles en cualquier armario femenino.

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Fuente: Grant Cowan

En los últimos días, por motivos personales que no voy a detenerme ahora a contar, he hecho un par de viajes largos y he tenido que pasar varios días en el hospital (como acompañante). En ambas ocasiones, elegí vestirme con leggings. En el caso del viaje, decidí ponerme el jersey más grueso y que ocupaba más espacio en la maleta además de unas botas que si las metía en el equipaje también habrían dejado fuera otras muchas prendas, y los leggings fueron la opción que más me convenció para terminar el conjunto. Por otro lado, para ir al hospital, también me puse los leggings, pero esta vez porque fue lo que encontré más a mano para salir cuanto antes de casa.

Al final, he tenido que pasar varios días allí, y los leggings han sido mis fieles compañeros. Con todo esto, lo que vengo a decir, es que no he encontrado nada con lo que haya estado tan cómoda. Te permiten todo tipo de movimiento, correr, subir, bajar, agacharte, coger niños… casi como una segunda piel. Creo que han cubierto la función del chándal en aquellas personas que no lo usan ni para ir al gimnasio.

De hecho, los leggings se hicieron populares en los años 80, cuando Jane Fonda hacía famoso su programa de aerobic y la moda era más irreverente y desenfadada. Esta prenda les permitía bailar. Madonna, Marta Sánchez o la película de Flashdance son otros ejemplos del papel que ocupaban en los atuendos de la época. Durante los primeros años del siglo XXI los diseñadores los rescataron y volvieron a incluirlos en sus desfiles. Al principio tímidamente debajo de faldas y vestidos. Más adelante, las combinaciones han ido variando y cada vez el legging se hace más visible, combinándose con camisetas largas o jerséis maxi.

Y aquí es donde viene el matiz. Los leggings son versátiles, cómodos y modernos, pero no son pantalones. Si no se acompañan de una prenda lo suficientemente larga quedan ordinarios y poco favorecedores, ya que al dejar ciertas partes sin cubrir parece que no hemos terminado de vestirnos. Hace poco me enviaron un chiste que decía: “Los borrachos, los niños… y los leggings siempre dicen la verdad”. En vez de enseñar, insinúa, tu look siempre resultará más atractivo.

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