Vestidos de novia, moda nupcial y su evolución

Vestidos de novia de 200 marcas distintas se dieron cita durante dos semanas en la 23ª edición de Barcelona Bridal Week. Finalizó con éxito el pasado día 5 de mayo y en ella participaron tanto firmas españolas como internacionales. En nuestro país el sector de la moda nupcial mueve mucho dinero, Pronovias y Rosa Clará son dos de las marcas más conocidas y con más presencia en el extranjero.

Mi vestido de novia era de Pronovias, del diseñador ya fallecido Manuel Mota. Nunca habría pensado que sería así, de corte helénico, con la parte del busto drapeada (Diccionario de moda: Drapeado) y pedrería en los tirantes y el escote. Pero creo que es cierto lo que todo el mundo dice, cuando te lo pruebas, lo sabes. El vestido de novia te elige, de repente forma parte de ti.

Pero, ¿de dónde viene eso de vestirse de blanco? Porque a mí me consta que mi abuela se casó con un vestido de novia de chaqueta de terciopelo marrón. Muy elegante, eso sí, y con un tocado precioso. Parece ser que el vestido de novia blanco lo había ya puesto de moda la reina Victoria de Inglaterra en 1840 y desde entonces su uso fue  extendiéndose por toda Europa, llegando esa tradición hasta nuestros días. Pero esto no quiere decir que no haya evolucionado. En los años 20, por ejemplo, se acortó el largo de las faldas, en los 30 y 40 (periodo en el que se casó mi abuela) la moda era más austera debido a la guerra y se casaban con traje de chaqueta. En los años 50 se volvió a las líneas más femeninas. Los 60 se caracterizaron por las líneas rectas. En la década de los 70 la influencia era claramente hippie, faldas sueltas y flores en el pelo. Y en los 80 los vestidos de novia se hacen más opulentos y voluminosos.

Actualmente no podemos decir que se siga una sola tendencia en lo que a moda nupcial o vestidos de novia se refiere. Encontramos desde vestidos inspirados en el siglo XIX con corte imperio a otros de inspiración griega como el mío, otros con falda sirena, otros que parecen de princesa salida de un cuento… y si sigo enumerando no paro nunca.

El mundo de la moda siempre ha tenido muy presentes los vestidos de novia. Hasta hace no mucho tiempo los desfiles culminaban con la obra maestra del diseñador, el vestido nupcial. Aunque esta práctica parece que ha ido cayendo en desuso. Han ido perdiendo protagonismo y según algunos sociólogos puede que se deba a la pérdida de valor que ha sufrido el compromiso matrimonial.

En todo caso, la pena es que elijamos el vestido de novia con tanta ilusión y después del gran día lo guardemos en el trastero y nunca más volvamos a usarlo. Habría que inventar algún otro evento en el que pudiéramos aprovecharlo. ¿Alguna sugerencia?

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